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domingo, 26 de enero de 2014

Rainer María Rilke>Elegías de Duino>Fragmentos de la primera y segunda Elegías de Duino.

EL búho ciego, foto de foto


"¡Quién, si yo gritase, me oiría desde los órdenes 
angélicos? Y aun suponiendo que un ángel me estrechara 
súbitamente contra su pecho: mi ser quedaría extinguido 
por su existencia más fuerte. Pues lo hermoso no es más 
que el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar, 
y lo admiramos tan sólo en la medida en que , indiferente, 
rehusa destruirnos. Todo ángel es terrible.(...) "
...

Rainer María Rilke > Elegías de Duino> Primera Elegía. 

Pintura:Tobías y el ángel>Andrea del Verrocchio.

"Todo ángel es terrible. Y, no obstante, ¡ay de mí!, 
yo os canto, casi mortíferos pájaros del alma, 
sabiendo lo que sois ¿ Qué fue del tiempo de Tobías, 
cuando uno de los más resplandecientes apareció ante la humilde puerta,
un poco velado en atuendo de viaje para no infundir temor?
( Como un joven contempla a otro lo miraba Tobías con curiosidad)
Si ahora el arcángel, el peligroso, con sólo dar un paso 
descendiera hacia aquí, desde detrás de las estrellas:
de un vuelco nuestro propio corazón nos abatiría. ¿ Quienes sois? 

Tempranas perfecciones, vosotros seres mimados de la creación,(...)
...
Rainer María Rilke> Elegías de Duino>Segunda Elegía.

sábado, 18 de enero de 2014

Miguel hernández > El rayo que no cesa.

Miguel hernández> El rayo que no cesa



Un carnívoro cuchillo

de ala dulce y homicida

sostiene un vuelo y un brillo
alrededor de mi vida.

Rayo de metal crispado 
fulgentemente caído,
picotea mi costado
y hace en él un triste nido.

Mi sien, florido balcón
de mis edades tempranas,
negra está, y mi corazón,
y mi corazón con canas.

Tal es la mala virtud
del rayo que me rodea,
que voy a mi juventud
como la luna a mi aldea.

Recojo con las pestañas
sal del alma y sal del ojo
y flores de telarañas
de mis tristezas recojo.

¿A dónde iré que no vaya
mi perdición a buscar?
Tu destino es de la playa
y mi vocación del mar.

Descansar de esta labor 
de huracán, amor o infierno
no es posible, y el dolor
me hará a mi pesar eterno.

Pero al fin podré vencerte,
ave y rayo secular,
corazón, que de la muerte
nadie ha de hacerme dudar.

Sigue, pues, sigue cuchillo,
volando, hiriendo. Algún día
se pondrá el tiempo amarillo
sobre mi fotografía.
(...)
Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo no se halla
hombre más apenado que ninguno.

Sobre la pena duermo solo y uno,
pena es mi paz y pena mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.

Cardos y penas llevo por corona,
cardos y penas siembran sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.

No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!
(...)
Me llamo barro aunque Miguel me llame.
Barro es mi profesión y mi destino
que mancha con su lengua cuanto lame.

Soy un triste instrumento del camino.
Soy una lengua dulcemente infame
a los pies que idolatro desplegada.

Como un nocturno buey de agua y barbecho
que quiere ser criatura idolatrada,
embisto a tus zapatos y a sus alrededores,
y hecho de alfombras y de besos hecho
tu talón que me injuria beso y siembro de flores.

Coloco relicarios de mi especie
a tu talón mordiente, a tu pisada,
y siempre a tu pisada me adelanto
para que tu impasible pie desprecie
todo el amor que hacia tu pie levanto.

Más mojado que el rostro de mi llanto,
cuando el vidrio lanar del hielo bala,
cuando el invierno tu ventana cierra
bajo a tus pies un gavilán de ala,
de ala manchada y corazón de tierra
Bajo a tus pies un ramo derretido
de humilde miel pataleada y sola,
un despreciado corazón caído
en forma de alga y en figura de ola.

Barro en vano me invisto de amapola,
barro en vano vertiendo voy mis brazos,
barro en vano te muerdo los talones,
dándole a malheridos aletazos
sapos como convulsos corazones.

Apenas si me pisas, si me pones
la imagen de tu huella sobre encima,
se despedaza y rompe la armadura
de arrope bipartido que me ciñe la boca
en carne viva y pura,
pidiéndote a pedazos que la oprima
siempre tu pie de liebre libre y loca.

Su taciturna nata se arracima,
los sollozos agitan su arboleda
de lana cerebral bajo tu paso.
Y pasas, y se queda
incendiando su cera de invierno ante el ocaso,
mártir, alhaja y pasto de la rueda.

Harto de someterse a los puñales
circulantes del carro y la pezuña,
teme del barro un parto de animales
de corrosiva piel y vengativa uña.

Teme que el barro crezca en un momento,
teme que crezca y suba y cubra tierna,
tierna y celosamente
tu tobillo de junco, mi tormento,
teme que inunde el nardo de tu pierna
y crezca más y ascienda hasta tu frente.

Teme que se levante huracanado
del bando territorio del invierno
y estalle y truene y caiga diluviado
sobre tu sangre duramente tierno.

Teme un asalto de ofendida espuma
y teme un amoroso cataclismo.

Antes que la sequía lo consuma
el barro ha de volverte de lo mismo.
(...)
Como el toro he nacido para el luto
y el dolor, como el toro estoy marcado
por un hierro infernal en el costado
y por varón en la ingle con un fruto.

Como el toro la encuentra diminuto
todo mi corazón desmesurado,
y del rostro del beso enamorado,
como el toro a tu amor se lo disputo.

Como el toro me crezco en el castigo,
la lengua en corazón tengo bañada
y llevo al cuello un vendaval sonoro.

Como el toro te sigo y te persigo,
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.
(...)

      (En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como el rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería.)



    Yo quiero ser llorando el hortelano
    de la tierra que ocupas y estercolas,
    compañero del alma, tan temprano.

    Alimentando lluvias, caracolas
    y órganos mi dolor sin instrumento,
    a las desalentadas amapolas

    daré tu corazón por alimento.
    Tanto dolor se agrupa en mi costado,
    que por doler me duele hasta el aliento.

    Un manotazo duro, un golpe helado,
    un hachazo invisible y homicida,
    un empujón brutal te ha derribado.

    No hay extensión más grande que mi herida,
    lloro mi desventura y sus conjuntos
    y siento más tu muerte que mi vida.

    Ando sobre rastrojos de difuntos,
    y sin calor de nadie y sin consuelo
    voy de mi corazón a mis asuntos.

    Temprano levantó la muerte el vuelo,
    temprano madrugó la madrugada,
    temprano estás rodando por el suelo.

    No perdono a la muerte enamorada,
    no perdono a la vida desatenta,
    no perdono a la tierra ni a la nada.

    En mis manos levanto una tormenta
    de piedras, rayos y hachas estridentes
    sedienta de catástrofes y hambrienta.

    Quiero escarbar la tierra con los dientes,
    quiero apartar la tierra parte a parte
    a dentelladas secas y calientes.

    Quiero minar la tierra hasta encontrarte
    y besarte la noble calavera
    y desamordazarte y regresarte.

    Volverás a mi huerto y a mi higuera:
    por los altos andamios de las flores
    pajareará tu alma colmenera

    de angelicales ceras y labores.
    Volverás al arrullo de las rejas
    de los enamorados labradores.

    Alegrarás la sombra de mis cejas,
    y tu sangre se irán a cada lado
    disputando tu novia y las abejas.

    Tu corazón, ya terciopelo ajado,
    llama a un campo de almendras espumosas
    mi avariciosa voz de enamorado.

    A las aladas almas de las rosas
    del almendro de nata te requiero,
    que tenemos que hablar de muchas cosas,
    compañero del alma, compañero.

    (10 de enero de 1936) 

domingo, 29 de diciembre de 2013

Pablo Picasso >“Todo el mundo quiere entender el arte"...Personajes en busca de pintor.


Personajes en busca de pintor. 114x146, t. mixtas-tela, 2004-05.
...
“Todo el mundo quiere entender el arte. ¿Por qué no trata de entender los trinos de un pájaro? ¿Por qué se ama la noche, las flores, todo lo que nos rodea, sin tratar de entenderlo? Pero cuando se trata de una pintura la gente tiene que comprender, Si siquiera se dieran cuenta, sobre todo, de que un artista trabaja por necesidad: que él mismo no es más que un insignificante pedazo del mundo y que no debe concedérsele más importancia que a tantas otras cosas que nos gustan en el mundo, aunque no podamos explicárnoslas. Generalmente, quienes tratan de explicar los cuadros toman el rábano por las hojas. Gertrud Stein me anunciaba gozosamente el otro día que al fin había entendido lo que pretendía ser mi cuadro de los tres músicos ¡Era una naturaleza muerta!

Pablo Picasso

jueves, 26 de diciembre de 2013

...volveré revoloteando a la arcilla y a los pastos...

Fotografía tomada en Izagre

Algún día
despojado
ya de trajes y de máscaras
volveré revoloteando
a la arcilla y a los pastos
a la estepa silencios
que acaricia el viento fresco
y que cobijan los cielos
Escucharé
para siempre
las canciones de los pájaros
los cucuyos
golondrinas
los tordos
y los vencejos
y la alondra sobre todos
meciéndose solitaria
en el cielo
contra el viento
sobre el polvo
que mi alma
abandonó ya en el suelo.
...
mateosantamarta 2013


domingo, 8 de diciembre de 2013

Ovidio> Metamorfosis> Libro XI> Fábula II. El rey Midas.


Nave de locos.
No satisfecho Baco con esta venganza, abandona la Tracia, teatro funesto de la muerte de Orfeo. Acompañado de mejor coro, se encamina a los viñedos del Tomolo *y a las riberas del Pactolo **aunque en aquel tiempo no tenía las arenas de oro ni era codiciado por los hombres. Los sátiros y bacantes acompañaban a este dios; pero Sileno no pudo seguirle: unos labradores frigios le hallaron vacilante, tanto por la edad como por el vino de que estaba poseído, y después que le ataron con guirnaldas y flores, lo llevaron al rey Midas, a quien  el tracio Orfeo y el ateniense Eumolpo habían enseñado las orgías rituales de Baco. Luego que este príncipe reconoció a Sileno por compañero de aquel dios, y por uno de los que intervenían en sus sacrificios, celebró con una gran fiesta la llegada de tal huésped, la cual duró diez días y diez noches, y al amanecer del undécimo, el mismo rey, placentero, fue a los campos lidios y lo restituyó a Baco, su joven pupilo. Alegre este dios por haber recibido a su ayo , ordenó al rey de Frigia que le solicitase un don. Entonces Midas, que no preveía las futuras consecuencias de su demanda, le pidió la gracia de que se convirtiese en oro todo cuanto tocase su cuerpo. Concedióle Baco al momento lo que deseaba; le dio un don que le perjudicaría, y lamentó que no hubiese elegido otro mejor. El rey se retiró muy contento por la fatal gracia que había obtenido, y aún no creyéndosela plenamente, iba tocando todas las cosas que encontraba para experimentar si era o no verdad: cortó una rama verde de una encina, y al punto fue convertida en una rama de oro. Tomó una piedra del suelo, y también se puso roja como el oro; tocó un terrón, y se convirtió luego en masa de oro fino. Arrancó unas espigas de trigo, y al momento se convirtieron en oro. Tomó una manzana de un árbol, y cualquiera hubiese creído que era del jardín de las Hespérides. Apenas tocó las puertas del palacio, éstas resplandecieron maravillosamente. Si se lavaba las manos, el agua se teñía de un color que hubiese engañado a la misma Dánae. Encantado Midas de un poder tan extraordinario, se entregaba a todos los excesos de la alegría, cuando le avisaron de que la mesa estaba puesta y grandemente surtida de viandas. Luego que se sentó a la mesa y tomó el pan, don  precioso de Ceres, lo halló convertido en oro. Si llevaba a la boca cualquier manjar para satisfacer su apetito, cuando lo iba a comer lo hallaba convertido en oro resplandeciente. Cuando le dieron a beber vino mezclado con agua, no tragó sino oro líquido. Atónito con  el descubrimiento de un mal tan extraordinario, rico y pobre a un mismo tiempo, aborrece una opulencia que tan cara le costaba y se arrepiente de haberla deseado. En medio de la abundancia, no puede satisfacer su hambre ni apagar la sed que le abrasa la garganta y , con justa razón, le atormenta el oro que ya aborrece. Entonces, levantando las manos al cielo, dijo: “Oh padre  Leneo, perdóname; confieso haber delinquido; por vida tuya que tengas misericordia de mí te pido y que me libres de este precioso metal que me aflige.” El piadoso dios Baco, mirando ya con benevolencia al que confesaba su pecado, le  restituyó a su antiguo estado liberándole del don que le había otorgado: “Para que no sigas recubierto del oro que codicioso deseaste, ve al río vecino de la gran Sardes, y caminando agua arriba llega hasta la fuente de su nacimiento y sumergiendo tu cabeza en el espumoso manantial y lava a un tiempo tu cuerpo y tu pecado.” Midas penetró en el agua, obediente a lo ordenado, y transfirió la áurea facultad al río que vio teñidas de oro sus aguas ya que desde entonces sus arenas son  de oro y cuando se desborda tiñe los campos vecinos con destellos dorados.
En cuanto al rey Midas, aborreciendo ya la opulencia, habitó las selvas y campiñas y adoró a Pan, el que frecuenta siempre las cuevas de los montes. Pero no cambió la tosquedad de su alma e ingenio. Quedose con  su insensatez que seguiría causándole aún más daños de los ya experimentados.
*Monte de Lidia.
*Río de Lidia.
Ovidio-Metamorfosis
Fabula II

martes, 26 de noviembre de 2013

Chuang Tzu, Lao Tse y Confucio.


La virtud no puede ser forzada, no es fruto de unas normas. No sé si es un don o es un fruto que cuerpo, mente y espítitu cultivan. Así lo creo y así parece asegurarlo este personaje -real para unos, mítico para otros- que nació bajo un ciruelo después de 72 años de gestación y al que apodaban "orejas" por tener esta parte del cuerpo muy desarrollada.

"Confucio fue a ver a Lao Tan (Lao-Tse) y le habló del Jen, amor al prójimo, y de la i, equidad". Lao Tan le contestó: "Si al cerner el salvado se le ha metido a alguien su polvo en el ojo, verá el mundo trastocado. Si un mosquito o un jején le ha picado en la piel, no puede conciliar el sueño toda la noche. De la misma manera nos escuecen y turban el corazón ese amor y esa equidad. Nos causan una confusión inmensa. Su Merced procure que el mundo no pierda su autenticidad natural. Déjese mecer por el viento y yérgase con la virtud (del Tao) ¿Para qué tantos esfuerzos? Los cisnes no necesitan bañarse cada día para conservar su nívea blancura, ni el cuervo pintar sus plumas para conservarse negro. A lo blanco y negro, si son auténticos, nada puede cambiarlos de color. "La admiración y los elogios de otros no agrandan nuestra fama. Secado el río los peces se apiñan en la tierra seca, y con la humedad de su aliento se mojan mutuamente. Mejor les iba antes en sus ríos y en sus lagos olvidados los unos de los otros. Confucio, vuelto de la entrevista con Lao Tan, guardó silencio tres días enteros. A sus discípulos, que le preguntaron qué consejos, para regular su vida, había dado a Lao Tan, les respondió: "Hoy he visto al dragón enroscarse sobre sí y, desplegándose, ostentar su magnificencia, montarse sobre las nubes y nutrirse de los elementos Yin y Yang. He quedado con la boca abierta y no la puedo cerrar. ¿Qué consejos o reglas de vida podía yo dar a Lao Tang?" " CHUANG TZU.

 No he pasado de leer unos cuantos de estos 81 breves capítulos de este libro en el que se resume toda la sabiduría, aunque prescinda por completo de la erudición.
El relato anterior es, seguramente, una hermosa invención da Chuang Tzu.
Tengo varias versiones del Tao Te Ching, cada una con sus matices particulares. Elijo, con perdón, una cita libre acomodada a mi gusto
El primer capítulo dice aproximadamente:

" 1.
a) El Tao que puede expresarse, no es el Tao inmutable. El nombre que puede expresarse, no es el nombre absoluto.
b) Imnominado, es principio del Cielo y de la Tierra; con nombre es la madre de los diez mil seres.
c) El limpio de corazón ve su maravilla. El codicioso por naturaleza, apenas ve sus más toscos reflejos.
d) Los dos brotan juntos, aunque con nombres distintos. Ambos son, al mis mo tiempo, misterio sobre misterio y entrada a todas las maravillas. " TAO TE CHING.

sábado, 2 de noviembre de 2013

MANUEL ALTOLAGUIRRE> Islas del aire> Las nubes, Madrid.

Manuel Altolaguirre> Islas del aire> Las nubes; Madrid.



MANUEL ALTOLAGUIRRE (1905-1959)> Islas del aire> Las nubes


OH libertad errante, soñadora,

desnuda de verdor, libre de venas,
arboleda del mar, fugaces nubes,
si en lluvia el desengaño te convierte
la forma de mi copa podrá darte
una pequeña sensación de cielo.

Vuelve a la tierra, oh mar, vuelve a la vida,
a las cadenas de los largos ríos,
a las prisiones de los hondos lagos
vuelve afilada a penetrar mil veces
angostos laberintos vegetales.

Oh, Libertad, tus puertas son heridas.
No las quieres abrir, sigue encerrada
en la sedienta piel o te sostenga
el inclinado cauce del torrente.

Todo sueño que es nube se deshace.
Vuelva a brillar el sol pues la blancura
de esa ilusión de libertad celeste
es tan sólo una sombra hecha jirones.

No sueñe más el agua y tenga vida
en la savia o la sangre, tenga sólo
en mí su libertad, libre en mis lágrimas.

MANUEL ALTOLAGUIRRE (1905-1959)> Islas del aire> Madrid.



Horizonte de guerra cuyas luces,
cuyas auroras repentinas, breves,
cuyas fugaces albas, salvas, fuegos.
multiplican la muerte interminable.
Aquí en Madrid, de noche, solo, triste,
mi frente con el frente son sinónimos
y sobre mi mirada como llanto
se derriban los héroes, caen hundidos
por el abismo verde de mi cara.
Yo sé que estoy desierto, que estoy sólo,
y que el frente paralelo de mi frente
desdeña mi dolor y me acompaña.
Ante el glorioso círculo del fuego
nada puedo evocar, nada ni a nadie.
No hay recuerdo, placer antes vivido,
que pueda rescatar de mi pasado.
No hay ausencia, ni historia, ni esperanza
que con su engaño calme mi agonía.
Aquí, en Madrid, delante de la muerte,
mi corazón pequeño guarda oscuro
un amor que me duele, que no puedo
ni siquiera mostrarlo en esta noche,
ante este inmenso campo de heroísmo.

Podéis encontrar este libro -los que aún seáis amigos del papel-  en la Colección Antologías de la Editorial Renacimiento de Sevilla.

domingo, 20 de octubre de 2013

Novalis> Himnos a la Noche> 2>¿Tiene que volver siempre la mañana?


    
Flor para Novalis, t. mx.-tela, 81x60, 1999-2000
 
NOVALIS: HIMNOS A LA NOCHE
2

¿Tiene que volver siempre la mañana?



¿No acabará jamás el poder de la Tierra?



Siniestra agitación devora las alas de la Noche que llega.


¿No va a arder jamás para siempre la víctima secreta del Amor?

Los días de la Luz están contados;

pero fuera del tiempo y del espacio está el imperio de la Noche.

–El Sueño dura eternamente. Sagrado Sueño.–

No escatimes la felicidad

a los que en esta jornada terrena se han consagrado a la Noche.

Solamente los locos te desconocen, y no saben del Sueño,

de esta sombra que tu, compasiva,

en aquel crepúsculo de la verdadera Noche

arrojas sobre nosotros.

Ellos no te sienten en las doradas aguas de las uvas,

en el maravilloso aceite del almendro

y en el pardo jugo de la adormidera.

Ellos no saben que tú eres

la que envuelves los pechos de la tierna muchacha

y conviertes su seno en un cielo,

ellos ni barruntan siquiera
que tú,

viniendo de antiguas historias,

sales a nuestro encuentro abriéndonos el Cielo

y trayendo la llave de las moradas de los bienaventurados,

de los silenciosos mensajeros de infinitos misterios.

...
¿Habrá de volver siempre la mañana? ¿No tendrá término el terrestre poder? Un infausto trajín devora el vuelo celeste de la noche que desciende. ¿Nunca arderá eternamente el secreto holocausto del amor? Limitado es el tiempo de la luz, pero sin término y sin espacio es el imperio de la noche -eterna es la duración del sueño. Sagrado sueño - no escatimes tus favores a quienes se consagran a la noche en esta jornada terrenal. Sólo los insensatos te desconocen y no saben de otro sueño que el de la sombra que arrojas compasivo sobre nosotros en este crepúsculo de la noche verdadera. No te sienten en el dorado mosto de la vid - en el 
aceite milagroso del almendro ni en el oscuro zumo de la adormidera. No saben que eres tú el que ondulas en torno al pecho de las vírgenes y haces de su regazo un paraíso - no sospechan que desde las sagas más remotas tú apareces abriendo las puertas del cielo y tienes las llaves de las
mansiones de los bienaventurados, tácito mensajero de infinitos misterios.

Editorial PRE-TEXTOS (bilingüe)> Traducción de Américo Ferari

...

Muß immer der Morgen wiederkommen?

Endet nie des Irrdischen Gewalt?

Unselige Geschäftigkeit verzehrt

Den himmlischen Anflug der Nacht?

Wird nie der Liebe geheimes Opfer

Ewig brennen?

Zugemessen ward

Dem Lichte Seine Zeit

Und dem Wachen ?

Aber zeitlos ist der Nacht Herrschaft,

Ewig ist die Dauer des Schlafs.

Heiliger Schlaf!

Beglücke zu selten nicht

Der Nacht Geweihte ?

In diesem irrdischen Tagwerck.

Nur die Thoren verkennen dich

Und wissen von keinem Schlafe

Als den Schatten

Den du mitleidig auf uns wirfst

In jener Dämmrung

Der wahrhaben Nacht.

Sie fühlen dich nicht

In der goldnen Flut der Trauben

In des Mandelbaums

Wunderöl

Und dem braunen Safte des Mohns.

Sie wissen nicht

Daß du es bist

Der des zarten Mädchens

Busen umschwebt

Und zum Himmel den Schoos macht ?

Ahnden nicht

Daß aus alten Geschichten

Du himmelöffnend entgegentrittst

Und den Schlüssel trägst

Zu den Wohnungen der Seligen,

Unendlicher Geheimnisse

Schweigender Bote.