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sábado, 12 de julio de 2014

Poesía Palestina.



RACHID HUSAYN - Poeta palestino

Nació en 1936 en un pueblo cerca de Haifa Masmas. Trabajó en la enseñanza hasta que fue expulsado por el estado de Israel. Redactor jefe del periódico Al Fayyer hasta que fue prohibido por Israel.

Pasó varios años en las cárceles del estado de Israel.
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A una nube

Yo soy la tierra
soy la tierra, no me prives de lluvia
soy todo lo que queda de ella,
si plantas árboles en mi frente
o conviertes en un huerto mis versos
de cereales y rosas.

Para conocerme
dame la lluvia.
Yo soy, nube de mi vida, los montes de Galilea
mi pecho es Haifa
y Yaffa mi frente.

No digas.....imposible!
¿Es que no escuchas los pasos de mi niño,
que se acerca a los umbrales de tu alma?
¿Qué no ves las venas de mi frente
empeñadas en tocar tus labios?
Esperándote, mis poemas se tornaron polvo
se volvieron un campo
se tornaron trigo
y crecieron árboles
Soy todo lo que queda de nuestra tierra
Así que dame...
dame la lluvia.
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Del libro CON PALESTINA, editado en el año 2003 por la Asociación Solidaridad con el pueblo palestino de Palencia en colaboración con el Ayuntamiento de dicha ciudad.
El libro recoge poemas de doce poetas palestinos acompañados de ilustraciones de doce artistas.

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Fadwa Tuqan - poeta palestina.

La "gran dama" de las letras palestinas, está considerada una de las mejores poetas árabes contemporáneas. Hermana del también poeta Ibrahim Tuqan nació en Nablus en 1917.

Empezó a escribir en la forma tradicional, pero fue una de las pioneras en el uso del verso libre en la poesía árabe. Compartió su trabajo entre la exploración femenina del amor y la protesta social.
A partir de 1967 empezó a escribir poemas patrióticos. Su autobiografía "Un viaje montañoso", publicada en 1985, fue traducida al ingles en 1990.
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MI CIUDAD ESTÁ TRISTE
el día en que conocimos la muerte y
la traición
se hizo atrás la marea,
las ventanas del cielo se cerraron,
y la ciudad contuvo sus alientos.

El día del repliegue de las olas,
el día en que la pasión abominable se
destapó el rostro
se redujo a cenizas la esperanza
y se asfixió mi triste ciudad 
al tragarse la pena.

Sin ecos y sin rastros
los niños, las canciones, se perdieron.
Desnuda, con los pies ensangrentados,
la tristeza se arrastra por mi ciudad.
Un silencio plantado como monte,
oscuro como noche.
Un terrible silencio que transporta 
el peso de la muerte y la derrota.

¡Ay, mi triste ciudad enmudecida!
¿Pueden así quemarse los frutos y las 
mieses, en tiempo de cosecha?
¡Doloroso final del recorrido!

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SÓLO QUIERO ESTAR EN SU SENO

Sólo quiero estar en su seno
Sólo quiero morir en mi tierra,
Que me entierren en ella,
Fundirme y desvanecerme en su fertilidad
Para resucitar siendo hierba en mi tierra,
Resucitar siendo flor
Que deshoje un niño crecido
En mi país.
Sólo quiero estar en el seno de mi patria
Siendo tierra
Hierba
O flor.
... 
Me basta con morir encima de ella,
con enterrarme en ella,
bajo su tierra fértil disolverme, acabar
y brotar hecha hierba de su suelo
hecha flor, con la que juegue
la mano de algún niño nacido en mi país.
Me basta con seguir 
en el regazo de mi tierra.
Polvo,
azahar,
y hierba.
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Del libro CON PALESTINA, editado en el año 2003 por la Asociación Solidaridad con el pueblo palestino de Palencia en colaboración con el Ayuntamiento de dicha ciudad.
El libro recoge poemas de doce poetas palestinos acompañados de ilustraciones de doce artistas.

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Pasajeros entre palabras fugaces

(Mahmud Darwish (1914-2008)



Pasajeros entre palabras fugaces:

cargad con vuestros nombres y marchaos,
quitad vuestras horas de nuestro tiempo y marchaos,
tomad lo que queráis del azul de mar
y de la arena del recuerdo,
tomad todas las fotos que queráis para saber
lo que nunca sabréis:
cómo las piedras de nuestra tierra
construyen el techo del cielo.

Pasajeros entre palabras fugaces:
vosotros tenéis espadas, nosotros sangre,
vosotros tenéis acero y fuego, nosotros carne,
vosotros tenéis otro tanque, nosotros piedras,
vosotros tenéis gases lacrimógenos, nosotros lluvia,
pero el cielo y el aire
son los mismos para todos.
Tomad una porción de nuestra sangre y marchaos,
entrad a la fiesta, cenad, bailad...
luego marchaos
para que nosotros cuidemos las rosas de los mártires
y vivamos como queramos.

Pasajeros entre palabras fugaces:
como polvo amargo, pasad por donde queráis, pero
no paséis entre nosotros cual insectos voladores
porque hemos recogido la cosecha de nuestra tierra.
Tenemos trigo que sembramos y regamos con el rocío de nuestros cuerpos
y tenemos, aquí, lo que no os gusta:
piedras y pudor.
Llevad el pasado, si queréis, al mercado de antigüedades
y devolved el esqueleto a la abubilla
en un plato de porcelana.
Tenemos lo que no os gusta: el futuro
y lo que sembramos en nuestra tierra.

Pasajeros entre palabras fugaces:
amontonad vuestras fantasías en una fosa abandonada y marchaos,
devolded las manecillas del tiempo a la ley del becerro de oro
o al horario musical del revólver
porque aquí tenemos lo que no os gusta. Marchaos.
Y tenemos lo que no os pertenece:
una patria y un pueblo desangrándose,
un país útil para el olvido y para el recuerdo.

Pasajeros entre palabras fugaces:
es hora de que os marchéis.
Asentaos donde queráis, pero no entre nosotros.
Es hora de que os marchéis
a morir donde queráis, pero no entre nosotros
porque tenemos trabajo en nuestra tierra
y aquí tenemos el pasado,
la voz inicial de la vida,
y tenemos el presente y el futuro,
aquí tenemos esta vida y la otra.
Marchaos de nuestra tierra,
de nuestro suelo, de nuestro mar,
de nuestro trigo, de nuestra sal, de nuestras heridas, 
de todo... marchaos
de los recuerdos de la memoria,
Pasajeros entre palabras fugaces.

(Del muro de Silvia Cuevas-Morales)
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Rafeef Ziadah. Poeta Palestina

Escribí este poema cuando estábamos haciendo 
una acción directa en mi Universidad. (…) 
Estaba sentada en el suelo, cuando ese mamarracho 
vino y me dio una patada en la tripa diciendo: 
“Merecerías que te violasen antes de tener hijos terroristas”. 
Entonces no dije nada, sino que escribí este poema
para ese señorito”:
¡Permíteme que hable en mi legua árabe
antes de que también ocupen mi lengua!
¡Permíteme que hable en mi lengua materna
antes de que también colonicen su memoria!
Soy una mujer árabe de color,
y venimos de todas las tonalidades de la ira.
Todo lo que mi abuelo quería era
despertarse al alba y ver a mi abuela rezar de rodillas,
en una aldea escondida entra Yaffa y Haifa.
Mi madre nació bajo un olivo,
en una tierra que, como dicen, ya no es mía.
Pero yo atravesaré sus barreras, sus puestos de control,
sus malditos muros de apartheid, y retornaré a mi patria.
Soy una mujer árabe de color, y venimos de todas las tonalidades de la ira.
Tú has oído ayer gritar a mi hermana
al dar a luz en uno de sus puestos de control,
con soldados israelíes buscando entre sus piernas
a su próxima amenaza demográfica,
su hijita llamada Yanín
Tú has oído gritar a Amni Mona
tras los barrotes de su prisión mientras gaseaban su celda:
“Estamos volviendo a Palestina!”.
Soy una mujer árabe de color, y venimos de todas las tonalidades de la ira.
Pero tu me dices que este útero que hay en mi interior
sólo te traerá tu próximo terrorista,
usando barba y blandiendo una pistola, con turbante, y negro como la arena.
Tú me dices que mando a mis hijos a morir,
Pero son vuestros helicópteros y F-16 los que están en nuestro cielo.
¡Vamos a hablar sobre el asunto del terrorismo un segundo!
¿No fue la CIA la que mató a Allende y Lumumba
y quien primero adiestró a Osama?
No fueron mis abuelos quienes corrían como payasos,
con capas y capuchas blancas en la cabeza, linchando a los negros.
Soy una mujer árabe de color, y venimos de todas las tonalidades de la ira.
“¿Quién es esa mujer morena gritando en la manifestación?”.
¡Perdón! ¿Es que yo no debería gritar?
He olvidado ser tu siempre orientalista sueño, genio en una botella,
bailarina del vientre, joven de harén, mujer árabe de voz suave
que dice: Sí, señor, no señor.
¡Gracias por los sándwiches de manteca de cacahuete
que deja caer sobre nosotros tu dueño de los F-16!
Sí, mis libertadores están aquí para matar a mis hijos,
y llamarles “daños colaterales”.
Soy una mujer árabe de color, y venimos de todas las tonalidades de la ira.
¡Así que déjame decirte que este útero que hay en mi interior
sólo os traerá un próximo rebelde.
Tendrá una piedra en una mano y una bandera palestina en la otra.
Soy una mujer árabe de color.
¡Cuidado¡¡Cuidado con mi ira…!
(http://www.universalsubtitles.org/es/videos/W20kz7C8G9dU/en/231466/; trad. de C. Mª
Thomas).
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miércoles, 23 de abril de 2014

Caída.



CAÍDA


En la noche de los tiempos 
Ayer 
eterno pasado 
viajaba yo contra el viento 

Una alondra allá en el cielo

Se paralizan mis alas

Ya de plomo me presiento

y una fuerza
allá en el suelo
Gravedad de peso muerto
me recordó que era tierra
envanecida de orgullo
Una sombra en un espejo

Faetón achicharrado
Caigo cada vez más raudo

Pierdo mis alas cayendo
que soy Ícaro irredento
al laberinto de Dédalo
de donde no saldré nunca

Asterión ya para siempre
Torpe monstruo encarcelado

Tampoco vendrá Teseo
a liberarme del tiempo
de los muros y del cieno

Trotaré
resoplaré

mugiré a ese cielo airado

Ya no espero más
Teseo
Tú no eres un héroe
claro
Cómo un valiente podría
Olvidar a Ariadna en Naxos

Mateosantamarta, Abril de 2014

Lamento de Ariadna.
Tanto el poema como la ilustración -una prueba de un grabado no editado- pueden seguir evolucionando...

sábado, 19 de abril de 2014

Búscame en el ciclo de la vida: 912. ¡No pasarán! (Octavio Paz)


Búscame en el ciclo de la vida: 912. ¡No pasarán! (Octavio Paz):
A sólo dos meses de iniciado el golpe militar franquista, escribió un poema titulado "No pasarán", como muestra de apoyo a la República:
"Detened a la muerte.
a esos muros siniestros, sanguinarios,
oponed otros muros;
reconquistad la vida detenida,
el correr de los ríos paralizados,
el crecer de los campos prisioneros,
reconquistad a España de la muerte.

No pasarán.
¡cómo llena ese grito todo el aire
y lo vuelve una eléctrica muralla!"

(...)
Leer el poema completo:
http://buscameenelciclodelavida.blogspot.com.es/2014/03/no-pasaran-octavio-paz.html

domingo, 9 de marzo de 2014

Rainer María Rilke> Elegías de Duino> Cuarta Elegía.


La cuarta elegía
Oh árboles de vida, ¿cuándo el invierno?

Nosotros no vamos al unísono. No somos sensatos
como las aves migratorias. Retrasados y tardíos,
nos imponemos repentina, forzadamente a los vientos,
y nos derrumbamos sobre un estanque indiferente.
Sabemos al mismo tiempo florecer y marchitarnos.
Y por algún lado andan todavía los leones y no saben,
mientras siguen siendo majestuosos, de impotencia alguna.
Pero nosotros, cuando queremos una cosa, siempre,
ya estamos acariciando la otra. La hostilidad
es en nosotros lo primero. ¿Acaso los amantes
no están siempre poniéndose límites, uno a el otro,
ellos, que se prometían espacios, presa, hogar?


Personalmente recomiendo la lectura de la versión al español de Jaima Ferreiro Alemparte. Una magnífica Antología puede leerse en la colección AUSTRAL. Desafortunadamente no la encuentro en la red. Os dejo, como muestra, su versión de estos primeros versos: 



Cuarta Elegía

¡Oh, árboles de la vida! ¿Cuándo vuestro invierno?
Nosotros no vamos al unísono. No somos avisados
como las aves migratorias. Tardos y rezagados
nos imponemos de pronto a los vientos,
para caer luego en un estanque indiferente.
En nuestra conciencia se dan a la vez florecer y marchitarse.
Y todavía en alguna parte viven leones, que nada saben
de impotencia, mientras dura su esplendor.

Pero nosotros, cuando pensamos una cosa, enteramente, 
estamos sintiendo ya el despliegue de la otra. La hostilidad
nos es lo más próximo. Los amantes, ¿no tropiezan 
constantemente con sus límites, el uno en el otro,
ellos, que se prometían espacios dilatados, caza y patria?
(...) 

R.M.R. En versión al castellano de J.F.A.

sábado, 22 de febrero de 2014

Mateo Santamarta> No vendrá ya mi dulce Ariadna...


No vendrá ya mi dulce Ariadna
No tendré más el hilo de la amada...

Transformado en tupida telaraña
que de mi laberinto cubre las estancias
sus paseos y callejas recortadas
No hubo ayer
                    ya no hay hoy
                                          no habrá mañana.

Camino vacilante en esta noche
que de sí se alimenta y nunca acaba
Buscaré ya sin fuerzas esa aurora
que otros días suavemente me abrazaba

Me perdí en las tinieblas 
                                    en la nada
Me extraviaron los ásperos graznidos
de esas aves siniestras del crepúsculo
que le dieron alas negras a mi alma

Desaparecieron los cielos tan profundos
en que sin miedo mis alas desplegaba

No volverán a iluminarlos las sonrisas
no me arrullará la voz que acariciaba
el terciopelo sonoro que yo amaba
en la noche profunda de mi anhelo
en que aprendo
                       ya sin miedo
el sueño eterno 

mateosantamarta2014

domingo, 16 de febrero de 2014

Miguel Hernández > Llamo al toro de España.



LLAMO AL TORO DE ESPAÑA

Alza, toro de España: levántate, despierta. 
Despiértate del todo, toro de negra espuma, 
que respiras la luz y rezumas la sombra, 
y concentras los mares bajo tu piel cerrada.

Despiértate.

Despiértate del todo, que te veo dormido, 
un pedazo del pecho y otro de la cabeza: 
que aún no te has despertado como despierta un toro 
cuando se le acomete con traiciones lobunas.

Levántate.

Resopla tu poder, despliega tu esqueleto, 
enarbola tu frente con las rotundas hachas, 
con las dos herramientas de asustar a los astros, 
de amenazar al cielo con astas de tragedia.

Esgrímete.

Toro en la primavera más toro que otras veces, 
en España más toro, toro, que en otras partes. 
Más cálido que nunca, más volcánico, toro, 
que irradias, que iluminas al fuego, yérguete.

Desencadénate.

Desencadena el raudo corazón que te orienta 
por las plazas de España, sobre su astral arena. 
A desollarte vivo vienen lobos y águilas 
que han envidiado siempre tu hermosura de pueblo.

Yérguete.

No te van a castrar: no dejarás que llegue 
hasta tus atributos de varón abundante 
esa mano felina que pretende arrancártelos 
de cuajo, impunemente: pataléalos, toro.

Víbrate.

No te van a absorber la sangre de riqueza, 
no te arrebatarán los ojos minerales. 
La piel donde recoge resplandor el lucero 
no arrancarán del toro de torrencial mercurio.

Revuélvete.

Es como si quisieran arrancar la piel al sol, 
al torrente la espuma con uña y picotazo. 
No te van a castrar, poder tan masculino 
que fecundas la piedra; no te van a castrar.

Truénate.

No retrocede el toro: no da un paso hacia atrás 
si no es para escarbar sangre y furia en la arena, 
unir todas sus fuerzas, y desde las pezuñas 
abalanzarse luego con decisión de rayo.

Abalánzate.

Gran toro que en el bronce y en la piedra has mamado, 
y en el granito fiero paciste la fiereza: 
revuélvete en el alma de todos los que han visto 
la luz primera en esta península ultrajada.

Revuélvete.

Partido en dos pedazos, este toro de siglos, 
este toro que dentro de nosotros habita: 
partido en dos mitades, con una mataría 
y con la otra mitad moriría luchando.

Atorbellínate.

De la airada cabeza que fortalece el mundo, 
del cuello como un bloque de titanes en marcha, 
brotará la victoria como un ancho bramido 
que hará sangrar al mármol y sonar a la arena.

Sálvate.

Despierta, toro: esgrime, desencadena, víbrate. 
Levanta, toro: truena, toro, abalánzate. 
Atorbellínate, toro: revuélvete. 
Sálvate, denso toro de emoción y de España.

Sálvate.

Miguel Hernández

domingo, 9 de febrero de 2014

Quiero una huelga donde vayamos todos. Gioconda Belli.

HUELGA



Quiero una huelga donde vayamos todos.

Una huelga de brazos, piernas, de cabellos,

una huelga naciendo en cada cuerpo.

Quiero una huelga
de obreros, de palomas,
de chóferes, de flores,
de técnicos, de niños,
de médicos, de mujeres.

Quiero una huelga grande,
que hasta el amor alcance.
Una huelga donde todo se detenga,
el reloj, las fábricas,
el plantel, los colegios,
el bus, los hospitales,
la carretera, los puertos.

Una huelga de ojos, de manos y de besos.
Una huelga donde respirar no sea permitido,
una huelga donde nazca el silencio
para oír los pasos del tirano que se marcha.

(Gioconda Belli)
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