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lunes, 29 de marzo de 2010

sábado, 13 de marzo de 2010

Una reflexión para el diálogo


Elegía por Victor Mira


REFLEXIÓN PARA EL DIÁLOGO

Nací en Izagre, León, el año 1954 en el seno de una familia numerosa de agricultores pobres. Estudié el bachillerato en dicha ciudad y en Madrid a dónde me trasladé en el año 1968.
Mi inclinación por el dibujo es muy temprana. Podía, cuando todavía no iba a la escuela, pasarme horas viendo las ilustraciones de las antiguas enciclopedias escolares e intentando copiarlas. Después, ya en el instituto, el dibujo era mi asignatura favorita. Con la pintura no me atreví hasta los diecisiete años: unos pocos intentos de malas copias de otos pintores, algún intento de retrato - igualmente malo- y poco más.
La necesidad de compaginar estudios, trabajo, una militancia cada vez más intensa contra la dictadura franquista y una intensa lucha sindical, todo ello unido a lo poco gratificante de los resultados obtenidos hizo que abandonase momentáneamente estos pequeños escarceos con la pintura.

Después vino la cárcel –una condena de seis años de los que cumpliría dos y medio al serme aplicada la Amnistía durante la transición a la democracia- y a la salida el servicio militar, unos años más de militancia y el regreso a la pintura en el año 1980 embarcado ya en una búsqueda consciente de un lenguaje personal. El apoyo familiar y muy especialmente el de mis padres –decisivo- hizo que pudiese dedicarme intensamente al estudio y práctica del Arte. Algún trabajo puntual completaba mis escasas necesidades. El abandono de la militancia no ha significado el alejamiento total de la política aunque el modo en que últimamente se ejerce ésta me parece muy negativo.

En mi opinión, todos los nacionalismos radicales son peligrosos: también el nacionalismo radical español. Todos ellos fomentan la discordia y trabajan consciente o inconscientemente por la desunión.
La izquierda está obligada a luchar democráticamente, pero con todas sus fuerzas, para mantener la realidad milenaria de España a la que los romanos conocían como Hispania en cuya denominación cabía Portugal con la que habría que establecer estrechísimos lazos de comunicación, colaboración y amistad. Es fácil: demos prioridad a lo que nos une y dejemos un poco de lado lo que nos diferencia, que en cualquier caso es riqueza cultural variada que bien podemos compartir y admirar. También la hay en mi tierra -León-, reino antiguo donde los haya, que no renuncia a su cultura y tradición histórica por sentirse orgullosa de ser España. Busquemos el que todos sus pueblos se sientan cómodos y orgullosos vertebrando una entidad histórica superior que al mismo tiempo sea columna sólida de esa aún superior entidad que es Europa.
El mundo etarra y su entorno son el último vestigio del pasado franquista. El día que desaparezca ETA empezará a entrar en vigor la Auténtica Democracia en el País Vasco. Pobres de los que a falta de razones esgrimen bombas y pistolas cuando ya nada les impide expresarse y luchar con la inteligencia (que lejos de ese gran vasco que fue Don Miguel de Unamuno).
El PP está jugando un juego peligroso. Los que conocimos y sufrimos la dictadura franquista en nuestras propias carnes vemos con preocupación como su fantasma se apodera del que había sido un partido democrático, hasta que se embarco en una guerra ilegal e injusta que, contra la voluntad abrumadoramente mayoritaria de los ciudadanos de España, contravino la soberanía popular promulgada en la Constitución –aviso para navegantes- contribuyendo a llevar a un pueblo el caos, la destrucción y un horror sin fin. Los resultados fueron claros: la falta de autocrítica en el PP, el no reconocimiento del triunfo lógico del PSOE en las elecciones y el intento de confundir a los españoles con la ridícula teoría de la conspiración alimentada entre otros voceros por algún antiguo estalinista que en palabras de Juan Goytisolo – lúcidas e inteligentes- no ha tenido ningún problema en oscilar como un péndulo o, añado yo, badajo (golpean estos un lado u otro de la campana, pero siempre golpean) desde esa odiosa ideología a otra parecida pero aparentemente opuesta (antiguo ejercicio cainita el de levantarse iracundo contra el hermano). Fundamentalista siempre, quizá haya en el fondo un resentimiento contra la vida. Inquisidor sempiterno y malhumorado.

En cualquier caso, para todos y muy especialmente para los que presumen públicamente de seguirlos, recordar el octavo mandamiento “no levantarás falso testimonio ni mentirás”.
Yo, como miles de trabajadores, pasé unos minutos antes por las vías y durante muchos días no he podido evitar las lagrimas al volver a pasar. Quiero y exijo en ese tema Justicia y no política. Soy, además de hombre de izquierdas sin voto fijo ni obligado, cristiano en la medida que puedo y sé. Todas las opciones democráticas me parecen legítimas, incluida la abstención y el voto en blanco , pero hecho en falta la posibilidad de elegir algo más : Dignidad. ¿ Quizá listas abiertas?. La partitocracia no me satisface.
Respeto todas las religiones y creo que deben ser, como la Medicina o la Justicia, independientes de la política y opuestas a la guerra. Ninguna guerra es Santa ni Justa. No habrá ningún paraíso para el que mata a su hermano.

Pero volvamos a nuestro asunto, pues, aunque ciudadano consciente y preocupado, es a propósito de mi exposición que se me pide una reflexión en sentido amplio. Que nadie dude de mi buena fe. He tenido y tengo amigos de derechas. Algunos me han favorecido especialmente con desinteresada generosidad. No soy sectario sino que, al menos eso pretendo, como también, y tan bien, dice Juan Goytisolo “... intento dar la voz a un yo quizá desamparado, pero vivo, mutante, complejo...”( El péndulo y los músculos del cuello”, El País, 10-3-07).
Nunca tuve una formación artística sistemática, ortodoxa y ordenada –tampoco podía permitírmela-. Autodidacto, de modo heterodoxo e independiente he ido haciendo ese recorrido a mi modo, leyendo libros técnicos, memorias y ensayos de los Maestros de todas las épocas y en especial de alguno del siglo XIX y muchos del siglo XX, asistiendo a talleres de grabado y pintura de algunos de los actuales (José Hernández, Pavel Albert...) visitando Museos y exposiciones. Soy amante de la literatura, la música, la naturaleza –un largo paseo en soledad por estepa o montaña es algo a lo que no puedo resistirme- pero no soy erudito en nada y no me gusta la palabra “intelectual” que a veces se empeñan en colgarme aunque tengo el vicio de pensar. Mi memoria es muy mala.

El proceso de creación, la génesis de mi trabajo, empieza en el blanco absoluto del soporte que con su exceso de luz me obliga a mitigarlo: como un foco contra los ojos, me incita a hacer algo para que sea tolerable. Luego viene la invitación de los colores, su elección, la mezcla de los pigmentos con el medio aglutinante elegido y, por fin su aplicación. Y ahí empieza una batalla de acuerdos y desacuerdos, un diálogo, a veces suave, otras airado y violento, que se va haciendo más complejo por momentos. Unos minutos de reposo- que las cosas se sedimenten, que se sitúen de modo natural sobre la superficie- para, después, proceder a una serie de actos mecánicos e imitaciones de fenómenos y accidentes naturales que, lentamente, van dando personalidad a la obra. Empieza a hacerse muy intensa la interrelación entre ella y yo: aún deseo transformarla, pero también ella a mi y el diálogo a veces fácil y fluido se vuelve en ocasiones difícil y acalorado. Puede durar horas y horas antes de que alcancemos una mínima base de acuerdo que de pie a un lento y reposado proceso de matizaciones, acentos y contrapuntos, alternado con silencios y descansos reflexivos, acercamientos y distanciamientos. Parece un encuentro entre enamorados ¿no?.
El camino hasta llegar a este trabajo en el que la materia y la luz coexisten e interactúan ha sido largo, el recorrido lento; empezó hace unos trece años y aún está en desarrollo. Antes mi pintura era muy fluida, transparente: la luz emanaba del soporte . Pienso que, aunque dio resultados interesantes, la causa primera que me llevo a esa técnica de estiramiento fue mi precariedad económica de entonces aunque luego fue desarrollada a conciencia.

La exposición actual es de algún modo continuación de la realizada hace tres años en la sala Lucio Muñoz de la Junta en León. Si a aquella la titulé “Bajo un Campo de Estrellas – Invitación al Abismo”, esta responde al lema “Bajo un Campo de Estrellas – Viaje hacia el Silencio”.
Es esta última una invitación al viaje interior, a la meditación profunda, al alejamiento del grito y el bullicio vacío y desesperado. La inmersión en algunos mitos clásicos me proporciona el pretexto. Que nadie piense que ilustro esos mitos: me sumerjo en ellos y los vivo a mi modo internándome en metáforas dinámicas e intemporales-. Puede que haya algo de onírico, pero ya una vez dijo Victoriano Crémer “...Y cuando se dice de la acción creadora de Mateo que más bien pugna por convertir en sueño la realidad, se está incurriendo en un peligroso aforismo, porque la pintura del leonés a lo que tiende no es a transformar en sueño sus descubrimientos, sino por el contrario, a reformar lo soñado, lo intuido, lo encontrado en accidente gozoso de iluminación, en realidad simbólica...” (Diario de León, 16-6-94).

Mateo Santamarta Paniagua, Publicado en el nº 33 de Cuadernos para el Diálogo

jueves, 11 de marzo de 2010

Réquiem por Madrid y las víctimas de la barbarie




Requiem aeternam dona eis, Domine: et lux perpetua luceat eis.

Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua.

viernes, 5 de marzo de 2010

Galería Novart y Arco-84

En su pintura desintegra las formas y las distorsiona, para que, tras pasar por la abstracción, vuelvan a aparecer sugiriendo nuevas figuras que llenan todos los espacios posibles.

Fernando A. Yraola en Arteguía.







"Su pintura navega en un magicismo abstracto de donde emerge de vez en cuando una forma identificable. Tiene, como sucede siempre con este género de pintura, un fondo literario donde se enreda el subconsciente. Pero hay en su desgarramiento expresionista una angustia de ser pintura en verdad, que ennoblece su ímpetu y colma de esperanza su obra todavía naciente, pero ya rica de energía en la forma y de sentido en el color. Hay en ella alusiones a toda una escuela de expresionistas mágicos muy próspera en nuestra pintura contemporánea. No debe inquietarnos porque Mateo hace aportaciones personales a ese modo de sentir la imágen como agresiva turbulencia en el espacio. Desconozco en que edad está la vida del pintor y en que escuela o lugar ha confirmado su pintura..."

M. A. García Viñolas en Diario Pueblo.










Acercaos a esta pintura

Desconfiad de lo inteligible, desconfiad de lo fácilmente asimilable.
¿Qué puede hacerse ahora en pintura si ya han sido dados tantos saltos mortales, si el cofre de las maravillas ha sido ya saqueado, vuelto del revés, arrancado el forro?
Si los hermosos "sustos" capaces de mantener en vigilia a más de una generación son ahora repetidos hasta lograr el academicismo de lo contemporáneo por una gran mayoría de pintores, intangibles, pero cuyo peso sostienen las paredes de tantas galerías.
¿En dónde se encuentra el "alma" de la pintura?
¿En el pigmento, en las formas, en el soporte?
Y frente al postulado de tantos de la repetición ¿existe el postulado eterno?
¿El deseo de lograr la diferencia, el origen?
El pigmento ¿como medio o como fin?
¿Y la hiperrealidad del espíritu?
¿Y la hiperrealidad de la materia capaz de rebelarse según los fines a que se la destine?
¿Y el ser aislado mirando fijamente el color puro?
¿Y el espíritu buscando la boca del color? ¿O es el color quien busca la boca del espíritu?
¿Qué se intenta con esta amalgama?
¿Hallar los pezones de la pintura?
¿Un nuevo medio excretor para arrancar lo que el espíritu ya no aguanta?
Si el ser tiembla, la pintura temblará.
¿Quién desea contemplar estos temblores que pueden arrastrarlo?
Comprendo. os es dificil distinguir: estáis confusos. Os es difícil conoceros.
¿Cómo separar, hallar, ver, descifrar, gozar si buscáis el goce, destruiros si sois arriesgados?
Entre tanto pigmento, entre tanta forma que se ofrece ¿cúal habla?
Acercaos a este pintor desconocido, a esta pintura viva y decidid...
Yo sí he hallado, yo sí he oído...

Juan Rizoma en Castellana Magazine.