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martes, 22 de enero de 2019

VLADIMIR MAIAKOVSKI - CONVERSACCIÓN CON EL INSPECTOR FISCAL SOBRE POESIA




Ciudadano inspector,
perdone la molestia.
Gracias,
no se preocupe,
me quedaré de pie.
Quiero tratar
un asunto bastante delicado:
qué sitio ha de ocupar
el poeta
en las filas obreras.
Igual que los que tienen
tiendas y terrenos
también yo debo pagar
impuestos.
Usted me pide
quinientos al semestre
más veinticinco
por no declarar a tiempo.
Mi trabajo
es igual
a cualquier otro.
Mire
cuántas pérdidas,
cuántos gastos
invierto en materiales.
Usted sabe
naturalmente
eso que llaman rima.
Si la primera línea
termina en “ajo”
entonces, la tercera,
repitiendo las sílabas
debe poner
algo así
como “cascajo”.
Si utilizo su lenguaje
la rima es un cheque,
hay que cobrarlo alternando los versos
y buscas
con detalle sufijos y prefijos
en el cofre vacío
de las declinaciones,
de las conjugaciones.
Coges una palabra
y quieres meterla en la estrofa
pero si no entra
y aprietas,
se rompe.
Ciudadano inspector:
le juro
que el poeta paga caras
las palabras.
Hablando mi lenguaje
la rima es un barril
de dinamita,
y la estrofa es la mecha.
La estrofa se consume,
y estalla la rima,
y por el aire y la ciudad
la estrofa
vuela.
¿Dónde hallar,
y a qué precio,
rimas que estallen
y de golpe maten?
Quizá sólo sean
cinco las rimas
increíbles
y sin estrenar, perdidas
más allá
de Venezuela.
Me voy a buscarlas,
haga frío, haga calor,
atado por anticipos, préstamos y deudas.
Ciudadano,
tenga en cuenta
el pago de los viajes.
La poesía
toda
es un viaje a lo desconocido.
La poesía
es como la extracción del radio
-Un año de trabajo
para sacar un gramo.
Sacar una sola palabra
entre miles de toneladas
de materia prima verbal.
Pero ¡qué ardiente
el calor de estas palabras
comparado
con la humeante
palabra bruta!
Esas palabras
mueven
millares de años,
millares de corazones.
Claro
que hay poetas
de distinta calidad.
Muchos
de hábil mano,
como prestidigitador,
sueltan estrofas de la boca,
suyas y de otros.
Y para qué hablar
de los castrados líricos.
Meten un verso ajeno
y están felices.
Eso es
robo y despilfarro
uno más entre los que azotan el país.
Esos
versos y odas
aplaudidos
hasta la saciedad
entrarán en la historia
como gastos accesorios
de lo hecho
por dos o tres buenos versos
de nosotros.
Muchos kilos de sal
habrás de comer
como suele decirse,
y fumar cien cigarrillos
hasta
sacar
la palabra preciosa
de las honduras artesianas
de la humanidad.
Rebaje por eso
los impuestos,
quítele
una rueda
a los ceros.
Uno noventa
cuestan cien cigarrillos.
Uno sesenta
la arroba de sal.
Demasiadas preguntas
su formulario tiene:
Ha viajado
o no ha viajado?
Y si le respondo
que en estos quince años
he reventado
decenas de Pegasos,
¿qué?
Póngase usted
en mi sitio,
piense en el servicio
y propiedades.
¿Qué ha de contestarme
si le digo que soy
caudillo popular
y al mismo tiempo
trabajo a su servicio?
La clase obrera
vibra en nuestras palabras,
somos proletarios
motores de la pluma.
La máquina
del alma
se gasta con los años.
Dicen entonces:
estás gastado,
fuera.
Cada vez amas menos,
te arriesgas menos
y mi frente
desgastada
por el tiempo no arremete.
Entonces llega
el desgaste mayor,
el desgaste
del alma, del corazón.
Y cuando
este sol,
grande y redondo
se alce
en el futuro
sin lisiados ni tullidos,
ya me habré
podrido,
muerto en una cuneta
junto
a decenas
de mis colegas.
Hago
mi balance final. Afirmo,
y no miento:
entre los vividores
y actuales fulleros
seré
el único
con deudas impagables.
Nuestra deuda
es aullar
como sirenas de bronce,
entre la niebla filistea
y el fragor de la tormenta.
El poeta
siempre adeuda al universo,
paga con su dolor
las multas,
los impuestos.
Adeudo
las calles de Broadway,
los cielos de Bagdad,
el ejército rojo,
los jardines de cerezos del Japón,
todo aquello
sobre lo que aún
no pude cantar.
Al fin y al cabo
¿para qué
tanto jaleo?
¿Para disparar rimas
y atronar con el ritmo?
La palabra del poeta
es su resurrección,
su inmortalidad,
ciudadano inspector.
Dentro de cien años,
en un pliego de papel
cogerán una estrofa
y resucitarán este tiempo
Y ese día
surgirá
con fulgor de asombros,
y olor a tinta
le envolverá en su vaho,
señor inspector.
Usted, habitante convencido
del día de hoy
saque en el Comisariado de Caminos
un pasaje para la eternidad,
calcule
el efecto de mis versos,
divida
mi salario
en trescientos años.
Mas la fuerza del poeta
no estriba
en que le recuerden a usted en el futuro
y se asusten.
No.
Hoy
la rima del poeta
es caricia también,
consigna,
látigo,
bayoneta.
Ciudadano inspector,
pagaré cinco
quitando los ceros que van detrás.
Por derecho
yo
reclamo un hueco
entre las filas
de los obreros
y campesinos más pobres.
Y si usted piensa
que to do consiste
en saber utilizar
palabras ajenas,
entonces, camaradas,
aquí tienen mi pluma,
y escriban
ustedes
si quieren.




martes, 27 de noviembre de 2018

Rilke - Cuarta Elegía (Fragmento)

Acuarela de Mateo Santamarta.

(...)
¿Quién no tuvo pánico de sentarse delante del telón 
de su propio corazón? Aquel se abrió: la escena era una despedida.

Fácil de comprender. El jardín consabido,
oscilando suavemente aparecía luego el danzarín.
No es él. ¡Basta! Por más que se mueva con tanta ligereza
se ve que está disfrazado, y resulta ser un burgués
que a través de la cocina penetra en la habitación.
No quiero esta máscara a medio llenar,
preferible la marioneta. Está llena. Me decido
a soportar el muñeco y y los hilos de alambre, 
y el rostro hecho de apariencia. Aquí. Ya estoy delante.
Y aunque la luz de las candilejas se apague, aún 
cuando alguien me diga: "No hay más"...Aunque desde la escena
llegue el vacío con la corriente de un aire sombrío, 
aunque ninguno de mis silenciosos antepasados
se siente a mi lado, ni ninguna mujer, ni siquiera
el muchacho bizco de ojos castaños:
me quedo a pesar de todo. Siempre hay algo que ver. 
(...) 
Rainer María Rilke > Elegias duinesas > Cuarta Elegía (fragmento)
Texto copiado de Nueva antología poética. (Colección Austral; versión de Jaime Ferreiro Alemparte)

lunes, 22 de octubre de 2018

Teseo en el Laberinto

Teseo en el Laberinto ( Detalle. Mateo Santamarta)

Dice la leyenda que Teseo entró en el Laberinto provisto de un hilo que le había proporcionado Ariadna para poder encontrar la salida una vez que hubiese dado muerte al Minotauro y que consiguió su objetivo pero hay otra versión en la que no encuentra al Minotauro y tampoco la salida. Desde entonces, los dos pasean interminablemente el Laberinto y aunque a veces consiguen oirse fugazmente o presentirse nunca se han encontrado y los dos viven con el afán  de llegar a conocerse algún día.
En ambas versiones, Ariadna se entrega a Baco.

sábado, 6 de octubre de 2018

Madrid, 1937, en la Plaza del Ángel las mujeres... Octavio Paz > Piedra de Sol (fragmento)

Lección de Memoria (Pintura de Mateo Santamarta)

(...)
Madrid, 1937,
en la Plaza del Ángel las mujeres
cosían y cantaban con sus hijos,
después sonó la alarma y hubo gritos,
casas arrodilladas en el polvo,
torres hendidas, frentes escupidas
y en el huracán de los motores, fijo:
los dos se desnudaron y se amaron
por defender nuestra porción eterna,
nuestra ración de tiempo y paraíso,
tocar nuestra raíz y recobrarnos,
recobrar nuestra herencia arrebatada
por ladrones de vida hace mil siglos,
los dos se desnudaron y se besaron
porque las desnudeces enlazadas
saltan el tiempo y son invulnerables,
nada las toca, vuelven al principio,
no hay tú ni yo, mañana, ayer ni nombres,
verdad de dos en sólo un cuerpo y alma,
oh ser total...
(...)

Octavio Paz > Piedra de Sol (fragmento)

viernes, 13 de julio de 2018

Marisa Peña y el hilo de la memoria.


Lección de memoria (pintura de Mateo Santamarta, detalle)


LA VOZ HEREDADA.
( A mi abuelo, con la voz heredada que le debo.)
¿Cómo no imaginarte en las batallas
que me ofrece, día a día, la tristeza?
¿Y cómo no pensarte en las derrotas,
en las profundas fosas olvidadas
entre amargos barrotes
de una cárcel infame,
injusta, innecesaria?
( tapias de silencio,
muros de agonías,
voces acalladas…)
¿Cómo no hacer memoria para no hacer olvido?
¿Cómo no presentirte en tus ausencias,
en todo lo que no viví contigo,
en la mano que no pude estrecharte,
en las caricias que nos arrebataron?
¿Cómo no hacer memoria,
cómo no presentirte, pensarte, imaginarte
en las noches gastadas
de la vida imperfecta, inacabada,
que vivimos sin ti?
Y la voz que te debo
desde aquí te recuerda
con la ventana abierta
y la sonrisa puesta;
porque la vida sigue,
y siempre, aunque nos pese,
tiene que haber un tiempo
que invoque la esperanza arrebatada.
Marisa Peña. El hilo de la memoria.Unaria ediciones. 2014.

***

Mientras me quede voz
hablaré de los muertos
tan quietos, tan callados,
tan molestos.

Mientras me quede voz
hablaré de sus sueños,
de todas las traiciones,
de todos los silencios,
de los huesos sin nombre
esperando el regreso,
de su entrega absoluta,
de su dolor de invierno.

Mientras me quede voz
no han de callar mis muertos.

Marisa Peña.

***
Las manos de mi bella miliciana
doblan paquetes grises con tabaco,
lápices y cuartillas,
para mi abuelo preso.
Hay lágrimas amargas 
en cada pliegue triste y desigual.
Churretones de rabia y sufrimiento
decoloran el nudo del paquete.
Las manos de mi bella miliciana
tiemblan en la penumbra de un cuarto solitario.
Es muy largo el invierno
de los republicanos...
Y décadas le faltan 
para siquiera intuir la primavera.

Marisa Peña, Mi bella miliciana.

viernes, 4 de mayo de 2018

La imagen sublevada. Cine anónimo y colectivo en Mayo del 68.

Museo Reina Sofía de Madrid. 3 - 28 mayo 2018. 



Ciclo de proyecciones dedicado al cine anónimo y colectivo en Mayo del 68, que incluye los cinétracts o cinepanfletos (realizados por Chris Marker, Alain-Resnais o Jean-Luc Godard, bajo una política de anonimato) y una retrospectiva de los Grupos Medvedkin, formados por obreros cineastas. 

El ciclo ofrece una alternativa a esa generalizada visión dominante del 68 francés (reducida a cuestión generacional o cultural, expurgada de conflicto y política) que, como era de esperar, se ha reeditado en este 2018. 

Mostrar esa dimensión anónima y colectiva, la importancia del Mayo obrero y la ruptura de barreras sociales que se produjo en el acontecimiento, y que estas películas muestran con enorme potencia, plantea una perspectiva inédita en la conmemoración del 68. El ciclo incorpora también algunos cinepanfletos actuales, de Jean-Marie Straub y Sylvain George, dedicados a las luchas de los sans papiers o a la Nuit debout.

Comisario: David Cortés Santamarta

Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini. Auditorio. Entrada gratuita hasta completar aforo.

Información y programa: http://www.museoreinasofia.es/actividades/imagen-sublevada

martes, 27 de marzo de 2018

Ángel González > Glosa a Heráclito > 4 (interpretación del pesimista)


Midas y La Bestia (detale) (Mateo Santamarta)

Ángel González.

"Nadie se baña dos veces en el mismo río"
(Heráclito)

Nada es lo mismo, nada
permanece.
Menos
la Historia y la morcilla de mi tierra:
se hacen las dos con sangre, se repiten.

(Ángel González > Glosa a Heráclito > 4 (interpretación del pesimista)

domingo, 18 de febrero de 2018

Bécquer > Rimas > XI (fragmento)

Pintura de Mateo Santamarta
(...)
Yo soy un sueño, un imposible ,
vano fantasma de niebla y luz.
Soy incorpórea, soy intangible;
no puedo amarte.
-¡Oh, ven: ven tú!
 (Gustavo Adolfo Bécquer > Rimas > XI (fragmento)



sábado, 23 de diciembre de 2017

lunes, 2 de octubre de 2017

Joan Maragall > La vaca cega (Fragmento)

Fragmento de una obra de Mateo Santamarta

La Vaca cega (Fragmento)

(...)
Ve a abeurar-se a la font com ans solia,
mes no amb el ferm posat d'altres vegades
ni amb ses companyes, no; ve tota sola.
Ses companyes, pels cingles, per les comes,
el silenci dels prats i en la ribera,
fan dringar l'esquellot, mentres pasturen
l'herba fresca a l'atzar... Ella cauria.
Topa de morro en l'esmolada pica
i recula afrontada... Però torna,
i baixa el cap a l'aigua, i beu calmosa.
Beu poc, sens gaire set.
(...)
Va a abrevarse a la fuente a que solía, 
mas no, cual otras veces, con firmeza, 
ni con sus compañeras, sino sola. 
Sus hermanas por lomas y encañadas, 
por silencio de prados y riberas, 
hacen sonar la esquila mientras pastan 
yerba fresca al azar. Ella caería. 
Topa de morro en la gastada pila, 
afrentada se arredra, pero torna, 
dobla la frente al agua y bebe en calma. 
Poco y casi sin sed.
(...) 
(Versión de Miguel de unamuno)
(De "Unamuno-Maragall, epistolario y escritos complementarios"; hora h, Seminario y Ediciones S.A.)
(...)
Viene a abrevar ahora como antes,
sin el aire seguro de otras veces,
ni con sus compañeras: viene sola.
Ellas, por precipicios y cañadas,
por silenciosos prados y riberas,
hacen sonar la esquila mientras pacen
fresca hierba al azar...Ella caería.
Topa de morro en el pilón gastado;
retrocede asustada...Pero vuelve
e inclina la testuz. Bebe con calma,
poco, sin mucha sed...
(Versión de José Corredor Mateos)

(De "Antología esencial de la poesía catalana contemporánea"; Colección Austral.

jueves, 17 de agosto de 2017

Antonio Gamoneda > Arden las pérdidas > Ira > ¿Quién Viene...

Obra de Mateo Santamarta

¿Quién viene
dando gritos, anuncia
aquel verano, enciende
lámparas negras, silba
en la pureza azul de los cuchillos?

Antonio Gamoneda (Arden las pérdidas. Tusquets editores.)



domingo, 11 de junio de 2017

Gamoneda > Libro del frío > Sábado > Tu nombre fue sólo viento...

Obra de Mateo Santamarta

Tu nombre fue sólo viento en los labios de los suicidas.

Tu rostro fue labrado por la lluvia: sobre la ciega máscara aparecían
surcos miserables y párpados y una boca amarilla, pero siguió
lloviendo y, un instante bajo las hebras transparentes, tu rostro fue
posible y su belleza se confundía con la luz, pero siguió lloviendo
y se perdió como la tierra desgastada por el llanto

Indescifrables son tu nombre y tu rostro; quizá no has existido,

sin embargo, has llegado a la vejez y haces gestos impuros, también indescifrables.

(Antonio Gamoneda > Libro del frío. Editorial Siruela)


domingo, 4 de junio de 2017

Rilke y San Agustín > Jaime Ferreiro Alemparte.

Obra de Mateo Santamarta


Oh, tierra, ¿no es esto lo que tú quieres: resucitar 
invisible en nosotros? ¿No es éste tu sueño,

hacerte una vez invisible? ¡Tierra! ¡Invisible!
¿Qué es, sino transformación, tu imperioso mensaje?
Tierra, oh tú, amada tierra, yo lo quiero. Oh, créeme, no fueran
ya necesarias tus primaveras para atraerme a ti, una, 
ay, una sola es ya demasiado para mi sangre.
Sin nombre estoy resuelto a reintegrarme a ti, desde muy atrás.
Siempre tuviste razón, y tu inspiración santa
es la muerte amiga.
(R. M.Rilke : fragmento de la Novena Elegía. Citado por Jaime Ferreiro en su libro" Rilke y San Agustín. Cuadernos Taurus)

domingo, 14 de mayo de 2017

Luis Cernuda > Elegía española (I)

Obra de Mateo Santamarta. Pasado sangriento, futuro imperfecto.

Dime, háblame.
Tú, esencia misteriosa
De nuestra raza
Tras de tantos siglos,
Hálito creador
De los hombres hoy vivos,
A quienes veo por el odio impulsados
Hasta ofrecer sus almas
A la muerte, la patria más profunda.

Cuando la primavera vieja
Vuelva a tejer su encanto
Sobre tu cuerpo inmenso,
¿Cuál ave hallará nido
Y qué savia una rama
Donde brotar con verde impulso?
¿Qué rayo de luz alegre,
Qué nube sobre el campo solitario,
Hallarán agua, cristal de hogar en calma
Donde reflejen su irisado juego?

Háblame, madre;
Y al llamarte así, digo
Que ninguna mujer lo fue de nadie
Como tú lo eras mía.
Háblame, dime
Una sola palabra en estos días lentos,
En los días informes
Que frente a ti se esgrimen
Como cuchillo amargo
Entre las manos de tus propios hijos.

No te alejes así, ensimismada
Bajo los largos velos cenicientos
Que nos niegan tus anchos ojos bellos.
Esas flores caídas,
Pétalos rotos entre sangre y lodo,
En tus manos estaban luciendo eternamente
Desde siglos atrás, cuando mi vida
Era un sueño en la mente de los dioses.

Eres tú, son tus ojos lo que busca
Quien te llama luchando con la muerte,
A ti, remota y enigmática
Madre de tantas almas idas
Que te legaron, con un fulgor de piedra clara,
Su afán de eternidad cifrado en hermosura.

Pero no eres tan sólo
Dueña de afanes muertos;
Tierna, amorosa has sido con nuestro afán viviente,
Compasiva con nuestra desdicha de efímeros.
¿Supiste acaso si de ti éramos dignos?

Contempla ahora a través de las lágrimas:
Mira cuántos traidores,
Mira cuántos cobardes
Lejos de ti en fuga vergonzosa,
Renegando tu nombre y tu regazo,
Cuando a tus pies, mientras la larga espera,
Si desde el suelo alzamos hacia ti la mirada,
Tus hijos sienten oscuramente
La recompensa de estas horas fatídicas.

No sabe qué es la vida
Quien jamás alentó bajo la guerra.
Ella sobre nosotros sus alas densas cierne,
Y oigo su silbo helado,
Y veo los muertos bruscos
Caer sobre la hierba calcinada,
Mientras el cuerpo mío
Sufre y lucha con unos enfrente de esos otros.

No sé qué tiembla y muere en mí
Al verte así dolida y solitaria;
En ruinas los claros dones
De tus hijos, a través de los siglos;
Porque mucho he amado tu pasado;
Resplandor victorioso entre sombras y olvido.

Tu pasado eres tú
Y al mismo tiempo eres
La aurora que aun no alumbra nuestros campos.
Tú sola sobrevives
Aunque venga la muerte;
Sólo en ti está la fuerza
De hacernos esperar a ciegas el futuro.

Que por encimas de estos y esos muertos
Y encima de estos y esos vivos que combaten,
Algo advierte que tú sufres con todos.
Y su odio, su crueldad, su lucha, 
Ante ti vanos son, como sus vidas,
Porque tú eres eterna
Y sólo los creaste
Para la paz y gloria de tu estirpe.

"Elegía española (I)"
Luis Cernuda