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domingo, 11 de junio de 2017

Gamoneda > Libro del frío > Sábado > Tu nombre fue sólo viento...

Obra de Mateo Santamarta

Tu nombre fue sólo viento en los labios de los suicidas.

Tu rostro fue labrado por la lluvia: sobre la ciega máscara aparecían
surcos miserables y párpados y una boca amarilla, pero siguió
lloviendo y, un instante bajo las hebras transparentes, tu rostro fue
posible y su belleza se confundía con la luz, pero siguió lloviendo
y se perdió como la tierra desgastada por el llanto

Indescifrables son tu nombre y tu rostro; quizá no has existido,

sin embargo, has llegado a la vejez y haces gestos impuros, también indescifrables.

(Antonio Gamoneda > Libro del frío. Editorial Siruela)


domingo, 4 de junio de 2017

Rilke y San Agustín > Jaime Ferreiro Alemparte.

Obra de Mateo Santamarta


Oh, tierra, ¿no es esto lo que tú quieres: resucitar 
invisible en nosotros? ¿No es éste tu sueño,

hacerte una vez invisible? ¡Tierra! ¡Invisible!
¿Qué es, sino transformación, tu imperioso mensaje?
Tierra, oh tú, amada tierra, yo lo quiero. Oh, créeme, no fueran
ya necesarias tus primaveras para atraerme a ti, una, 
ay, una sola es ya demasiado para mi sangre.
Sin nombre estoy resuelto a reintegrarme a ti, desde muy atrás.
Siempre tuviste razón, y tu inspiración santa
es la muerte amiga.
(R. M.Rilke : fragmento de la Novena Elegía. Citado por Jaime Ferreiro en su libro" Rilke y San Agustín. Cuadernos Taurus)

domingo, 14 de mayo de 2017

Luis Cernuda > Elegía española (I)

Obra de Mateo Santamarta. Pasado sangriento, futuro imperfecto.

Dime, háblame.
Tú, esencia misteriosa
De nuestra raza
Tras de tantos siglos,
Hálito creador
De los hombres hoy vivos,
A quienes veo por el odio impulsados
Hasta ofrecer sus almas
A la muerte, la patria más profunda.

Cuando la primavera vieja
Vuelva a tejer su encanto
Sobre tu cuerpo inmenso,
¿Cuál ave hallará nido
Y qué savia una rama
Donde brotar con verde impulso?
¿Qué rayo de luz alegre,
Qué nube sobre el campo solitario,
Hallarán agua, cristal de hogar en calma
Donde reflejen su irisado juego?

Háblame, madre;
Y al llamarte así, digo
Que ninguna mujer lo fue de nadie
Como tú lo eras mía.
Háblame, dime
Una sola palabra en estos días lentos,
En los días informes
Que frente a ti se esgrimen
Como cuchillo amargo
Entre las manos de tus propios hijos.

No te alejes así, ensimismada
Bajo los largos velos cenicientos
Que nos niegan tus anchos ojos bellos.
Esas flores caídas,
Pétalos rotos entre sangre y lodo,
En tus manos estaban luciendo eternamente
Desde siglos atrás, cuando mi vida
Era un sueño en la mente de los dioses.

Eres tú, son tus ojos lo que busca
Quien te llama luchando con la muerte,
A ti, remota y enigmática
Madre de tantas almas idas
Que te legaron, con un fulgor de piedra clara,
Su afán de eternidad cifrado en hermosura.

Pero no eres tan sólo
Dueña de afanes muertos;
Tierna, amorosa has sido con nuestro afán viviente,
Compasiva con nuestra desdicha de efímeros.
¿Supiste acaso si de ti éramos dignos?

Contempla ahora a través de las lágrimas:
Mira cuántos traidores,
Mira cuántos cobardes
Lejos de ti en fuga vergonzosa,
Renegando tu nombre y tu regazo,
Cuando a tus pies, mientras la larga espera,
Si desde el suelo alzamos hacia ti la mirada,
Tus hijos sienten oscuramente
La recompensa de estas horas fatídicas.

No sabe qué es la vida
Quien jamás alentó bajo la guerra.
Ella sobre nosotros sus alas densas cierne,
Y oigo su silbo helado,
Y veo los muertos bruscos
Caer sobre la hierba calcinada,
Mientras el cuerpo mío
Sufre y lucha con unos enfrente de esos otros.

No sé qué tiembla y muere en mí
Al verte así dolida y solitaria;
En ruinas los claros dones
De tus hijos, a través de los siglos;
Porque mucho he amado tu pasado;
Resplandor victorioso entre sombras y olvido.

Tu pasado eres tú
Y al mismo tiempo eres
La aurora que aun no alumbra nuestros campos.
Tú sola sobrevives
Aunque venga la muerte;
Sólo en ti está la fuerza
De hacernos esperar a ciegas el futuro.

Que por encimas de estos y esos muertos
Y encima de estos y esos vivos que combaten,
Algo advierte que tú sufres con todos.
Y su odio, su crueldad, su lucha, 
Ante ti vanos son, como sus vidas,
Porque tú eres eterna
Y sólo los creaste
Para la paz y gloria de tu estirpe.

"Elegía española (I)"
Luis Cernuda

sábado, 15 de abril de 2017

Federico García Lorca - Poeta en Nueva York > Caída.

Obra de Mateo Santamarta

RUINA

A Regino Sainz de La Maza

Sin encontrarse.
Viajero por su propio torso blanco.
Así iba el aire.

Pronto se vio que la luna
era una calavera de caballo
y el aire una manzana oscura.

Detrás de la ventana,
con látigos y luces, se sentía
la lucha de la arena con el agua.

Yo vi llegar las hierbas
y las eché un cordero que balaba
bajo sus dientecillos y lancetas.

Volaba dentro de una gota
la cáscara de pluma y celuloide
de la primera paloma.

Las nubes, en manada,
se quedaron dormidas contemplando
el duelo de las rocas con el alba.

Vienen las hierbas, hijo;
ya suenan sus espadas de saliva
por el cielo vacío.

Mi mano, amor. ¡Las hierbas!
por los cristales rotos de la casa
la sangre desató sus cabelleras.

Tú solo y yo quedamos;
prepara tu esqueleto para el aire.
Yo solo y tú quedamos.

Prepara tu esqueleto;
hay que buscar de prisa, amor, de prisa,
nuestro perfil sin sueño.

(Poeta en Nueva York - Llanto por Ignacio Sánchez  Mejías - Diván del Tamarit. Colección Austral de Espasa-Calpe)


miércoles, 29 de marzo de 2017

La libertad y Don Quijote de la Mancha


"...La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los Cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad , así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida..." (Don Quijote de La Mancha)

domingo, 19 de marzo de 2017

Lázaro, sal afuera!

Lázaro,sal! Obra de Mateo Santamarta.

(...) Cuando María llegó adonde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies, diciendo: "Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto" (...)
(...) gritó muy fuerte: "Lázaro, sal afuera". Y el muerto salió atado de pies y manos con vendas, y envuelta la cara en un sudario(...)
Juan, 11- 32, 43, 44.

Después sería Jesús quien moriría y resucitaría al tercer día. Así cuenta Rilke el encuentro con María ( supongo que María Magdalena)

GOZO DE MARÍA CON EL RESUCITADO

LO que ellos dos entonces sintieron: ¿no es
dulce más allá de todos los misterios,
y con todo todavía terrenal:
cuando él un poco pálido aún de la tumba
fue hacia ella aliviado:
en todo su cuerpo resucitado?
Ay, hacia ella lo primero. Cómo estaban allí 
en inexpresable curación.
Sí, se reponían, era eso. No había menester 
tocarse fuertemente.
Él descansó luego por un instante
apenas su mano
eterna encima de su hombro delicado.
Yambos comenzaron,
en silencio como los árboles en primavera,
infinitamente igual,
aquella primavera
de su inefable contacto.

Rainer María Rilke > Antología poética.
(Colección Austral de Espasa Calpe. Versión de Jaime Ferreiro Alemparte)






sábado, 25 de febrero de 2017

Miguel Hernández > Canción última.

CANCIÓN ÚLTIMA

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas.
Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.

Miguel Hernández > El hombre acecha> Canción última.
(Biblioteca clásica y contemporánea Losada.)


 Casa, t.mx-tela, 81x100, 2001