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sábado, 13 de marzo de 2010

Una reflexión para el diálogo


Elegía por Victor Mira


REFLEXIÓN PARA EL DIÁLOGO

Nací en Izagre, León, el año 1954 en el seno de una familia numerosa de agricultores pobres. Estudié el bachillerato en dicha ciudad y en Madrid a dónde me trasladé en el año 1968.
Mi inclinación por el dibujo es muy temprana. Podía, cuando todavía no iba a la escuela, pasarme horas viendo las ilustraciones de las antiguas enciclopedias escolares e intentando copiarlas. Después, ya en el instituto, el dibujo era mi asignatura favorita. Con la pintura no me atreví hasta los diecisiete años: unos pocos intentos de malas copias de otos pintores, algún intento de retrato - igualmente malo- y poco más.
La necesidad de compaginar estudios, trabajo, una militancia cada vez más intensa contra la dictadura franquista y una intensa lucha sindical, todo ello unido a lo poco gratificante de los resultados obtenidos hizo que abandonase momentáneamente estos pequeños escarceos con la pintura.

Después vino la cárcel –una condena de seis años de los que cumpliría dos y medio al serme aplicada la Amnistía durante la transición a la democracia- y a la salida el servicio militar, unos años más de militancia y el regreso a la pintura en el año 1980 embarcado ya en una búsqueda consciente de un lenguaje personal. El apoyo familiar y muy especialmente el de mis padres –decisivo- hizo que pudiese dedicarme intensamente al estudio y práctica del Arte. Algún trabajo puntual completaba mis escasas necesidades. El abandono de la militancia no ha significado el alejamiento total de la política aunque el modo en que últimamente se ejerce ésta me parece muy negativo.

En mi opinión, todos los nacionalismos radicales son peligrosos: también el nacionalismo radical español. Todos ellos fomentan la discordia y trabajan consciente o inconscientemente por la desunión.
La izquierda está obligada a luchar democráticamente, pero con todas sus fuerzas, para mantener la realidad milenaria de España a la que los romanos conocían como Hispania en cuya denominación cabía Portugal con la que habría que establecer estrechísimos lazos de comunicación, colaboración y amistad. Es fácil: demos prioridad a lo que nos une y dejemos un poco de lado lo que nos diferencia, que en cualquier caso es riqueza cultural variada que bien podemos compartir y admirar. También la hay en mi tierra -León-, reino antiguo donde los haya, que no renuncia a su cultura y tradición histórica por sentirse orgullosa de ser España. Busquemos el que todos sus pueblos se sientan cómodos y orgullosos vertebrando una entidad histórica superior que al mismo tiempo sea columna sólida de esa aún superior entidad que es Europa.
El mundo etarra y su entorno son el último vestigio del pasado franquista. El día que desaparezca ETA empezará a entrar en vigor la Auténtica Democracia en el País Vasco. Pobres de los que a falta de razones esgrimen bombas y pistolas cuando ya nada les impide expresarse y luchar con la inteligencia (que lejos de ese gran vasco que fue Don Miguel de Unamuno).
El PP está jugando un juego peligroso. Los que conocimos y sufrimos la dictadura franquista en nuestras propias carnes vemos con preocupación como su fantasma se apodera del que había sido un partido democrático, hasta que se embarco en una guerra ilegal e injusta que, contra la voluntad abrumadoramente mayoritaria de los ciudadanos de España, contravino la soberanía popular promulgada en la Constitución –aviso para navegantes- contribuyendo a llevar a un pueblo el caos, la destrucción y un horror sin fin. Los resultados fueron claros: la falta de autocrítica en el PP, el no reconocimiento del triunfo lógico del PSOE en las elecciones y el intento de confundir a los españoles con la ridícula teoría de la conspiración alimentada entre otros voceros por algún antiguo estalinista que en palabras de Juan Goytisolo – lúcidas e inteligentes- no ha tenido ningún problema en oscilar como un péndulo o, añado yo, badajo (golpean estos un lado u otro de la campana, pero siempre golpean) desde esa odiosa ideología a otra parecida pero aparentemente opuesta (antiguo ejercicio cainita el de levantarse iracundo contra el hermano). Fundamentalista siempre, quizá haya en el fondo un resentimiento contra la vida. Inquisidor sempiterno y malhumorado.

En cualquier caso, para todos y muy especialmente para los que presumen públicamente de seguirlos, recordar el octavo mandamiento “no levantarás falso testimonio ni mentirás”.
Yo, como miles de trabajadores, pasé unos minutos antes por las vías y durante muchos días no he podido evitar las lagrimas al volver a pasar. Quiero y exijo en ese tema Justicia y no política. Soy, además de hombre de izquierdas sin voto fijo ni obligado, cristiano en la medida que puedo y sé. Todas las opciones democráticas me parecen legítimas, incluida la abstención y el voto en blanco , pero hecho en falta la posibilidad de elegir algo más : Dignidad. ¿ Quizá listas abiertas?. La partitocracia no me satisface.
Respeto todas las religiones y creo que deben ser, como la Medicina o la Justicia, independientes de la política y opuestas a la guerra. Ninguna guerra es Santa ni Justa. No habrá ningún paraíso para el que mata a su hermano.

Pero volvamos a nuestro asunto, pues, aunque ciudadano consciente y preocupado, es a propósito de mi exposición que se me pide una reflexión en sentido amplio. Que nadie dude de mi buena fe. He tenido y tengo amigos de derechas. Algunos me han favorecido especialmente con desinteresada generosidad. No soy sectario sino que, al menos eso pretendo, como también, y tan bien, dice Juan Goytisolo “... intento dar la voz a un yo quizá desamparado, pero vivo, mutante, complejo...”( El péndulo y los músculos del cuello”, El País, 10-3-07).
Nunca tuve una formación artística sistemática, ortodoxa y ordenada –tampoco podía permitírmela-. Autodidacto, de modo heterodoxo e independiente he ido haciendo ese recorrido a mi modo, leyendo libros técnicos, memorias y ensayos de los Maestros de todas las épocas y en especial de alguno del siglo XIX y muchos del siglo XX, asistiendo a talleres de grabado y pintura de algunos de los actuales (José Hernández, Pavel Albert...) visitando Museos y exposiciones. Soy amante de la literatura, la música, la naturaleza –un largo paseo en soledad por estepa o montaña es algo a lo que no puedo resistirme- pero no soy erudito en nada y no me gusta la palabra “intelectual” que a veces se empeñan en colgarme aunque tengo el vicio de pensar. Mi memoria es muy mala.

El proceso de creación, la génesis de mi trabajo, empieza en el blanco absoluto del soporte que con su exceso de luz me obliga a mitigarlo: como un foco contra los ojos, me incita a hacer algo para que sea tolerable. Luego viene la invitación de los colores, su elección, la mezcla de los pigmentos con el medio aglutinante elegido y, por fin su aplicación. Y ahí empieza una batalla de acuerdos y desacuerdos, un diálogo, a veces suave, otras airado y violento, que se va haciendo más complejo por momentos. Unos minutos de reposo- que las cosas se sedimenten, que se sitúen de modo natural sobre la superficie- para, después, proceder a una serie de actos mecánicos e imitaciones de fenómenos y accidentes naturales que, lentamente, van dando personalidad a la obra. Empieza a hacerse muy intensa la interrelación entre ella y yo: aún deseo transformarla, pero también ella a mi y el diálogo a veces fácil y fluido se vuelve en ocasiones difícil y acalorado. Puede durar horas y horas antes de que alcancemos una mínima base de acuerdo que de pie a un lento y reposado proceso de matizaciones, acentos y contrapuntos, alternado con silencios y descansos reflexivos, acercamientos y distanciamientos. Parece un encuentro entre enamorados ¿no?.
El camino hasta llegar a este trabajo en el que la materia y la luz coexisten e interactúan ha sido largo, el recorrido lento; empezó hace unos trece años y aún está en desarrollo. Antes mi pintura era muy fluida, transparente: la luz emanaba del soporte . Pienso que, aunque dio resultados interesantes, la causa primera que me llevo a esa técnica de estiramiento fue mi precariedad económica de entonces aunque luego fue desarrollada a conciencia.

La exposición actual es de algún modo continuación de la realizada hace tres años en la sala Lucio Muñoz de la Junta en León. Si a aquella la titulé “Bajo un Campo de Estrellas – Invitación al Abismo”, esta responde al lema “Bajo un Campo de Estrellas – Viaje hacia el Silencio”.
Es esta última una invitación al viaje interior, a la meditación profunda, al alejamiento del grito y el bullicio vacío y desesperado. La inmersión en algunos mitos clásicos me proporciona el pretexto. Que nadie piense que ilustro esos mitos: me sumerjo en ellos y los vivo a mi modo internándome en metáforas dinámicas e intemporales-. Puede que haya algo de onírico, pero ya una vez dijo Victoriano Crémer “...Y cuando se dice de la acción creadora de Mateo que más bien pugna por convertir en sueño la realidad, se está incurriendo en un peligroso aforismo, porque la pintura del leonés a lo que tiende no es a transformar en sueño sus descubrimientos, sino por el contrario, a reformar lo soñado, lo intuido, lo encontrado en accidente gozoso de iluminación, en realidad simbólica...” (Diario de León, 16-6-94).

Mateo Santamarta Paniagua, Publicado en el nº 33 de Cuadernos para el Diálogo

20 comentarios:

Mercedes dijo...

Era necesario que algún día nos contarás quién es el artista y quién el hombre. Los dos interesan a los ojos de quien ama el arte. Hoy ha sido el día; hoy te conozco más y, por ello, hoy te entiendo más. Es cierto, en tus obras en cuentro la realidad hecha sueños; así como la ve Victoriano Crémer. También yo soy mujer de fe y creo que un paisaje es más hermoso sin murallas.
En la obra que nos has traído hoy, ahora, puedo ver al hombre autodidacta que trabajó duro por su formación y que remueve la realidad hasta convertirla en sueños.
Gracias por dejar que nos acerquemos.
Un abrazo.

mateosantamarta dijo...

Gracias, amiga. Aunque Victoriano Crémer desmonta esa tésis de que mi obra convierte en sueño la realidad -esta idea la han mantenido otros críticos-. El mantiene que a lo que mi obra tiende es a reformar lo soñado lo intuído, lo encontrado en accidente gozoso de iluminación, en realidad simbólica...Le dá más importancia de la que tendría la transformación de la realidad en sueño. Yo no opino sobre el tema. Un abrazo. Acabo de leer tu capítulo de hoy antes de que me enviases el comentario. La Maldita SE ESTÁ CONVIRTIENDO EN UNA LUCÍA CONSCIENTE DE SUS RAÍCES.

Mercedes dijo...

Vale, llevas razón, tal vez ha sido la hora... Cuando leí: “...Y cuando se dice de la acción creadora de Mateo que más bien pugna por convertir en sueño la realidad..." no caí en que Crémer decía que se incurría en un aforismo. Pero, a mí me sigue pareciendo que sueñas la realidad, tal vez por eso mi mente me tendió una trampa al leer. Además, ¿no es hermoso querer soñar la realidad? A mí me parece un ejercicio muy imaginativo, como tus obras.
Hasta pronto.

mateosantamarta dijo...

Claro que es hermoso, amiga, yo no entro en eso. SON OPINIONES DE LOS DEMÁS QUE SURGEN CUANDO NOS EXPONEMOS A SUS MIRADAS. Gracias de nuevo.

virgi dijo...

Mi admiración, estimado Mateo, a tu trayectoria personal, a tu sinceridad, a esa apertura de puertas con que te leo.
Somos de un tiempo similar, así que sé bien de lo que hablas.
Duele ese zapato en primera línea, sin el otro, sin pie, sin nadie, sin nada. Sangre y lágrimas para lo incomprensible. Ya la vida tiene suficiente dolor como para hacernos aún más daño.
Un gran abrazo

mateosantamarta dijo...

Gracias, Virgi; visité ayer en dos ocasiones tu blog y leí la entrada de los dibujos de los niños que tengo pendiente de comentar, pero me gusta hacerlo cuando lo tengo más claro.
Victor Mira fué un artista que decidió suicidarse cuando todo parecía irle bien. Por eso ese zapato, casi de oro, abandonado. El comentario que has hecho en el homenaje a las víctimas del 11-M no lo contesto pues entiendo que es, como los otros, un recuerdo para ellos. Un abrazo.

Mariola dijo...

Vaya, Mateo, qué vida más completa, y tratando siempre de dar sentido a tu existencia, a través de la pintura, de la política, de la literatura... y autodidácta, lo que más mérito tiene, hacerse uno a sí mismo cuidando de cada aspecto a mejorar.

Me ha gustado mucho cómo expones esa relación con la pintura, de amor y desamor, de discusión constante hasta llegar al acuerdo, con la pasión, excitación, el silencio y la soledad, como dos adolescentes enamorados.

El viaje al silencio, deja traspasar algunas palabras, no es silencio como tal, es un silencio especial que habla desde dentro, pero es un hablar pausado, reflexionado y meditado, es un hablar profundo, que es más que transformar en sueño la realidad, que sería huír. Es mucho más ambicioso, es valiente.

Besito

mateosantamarta dijo...

Gracias, amiga Mariola, tus palabras me conmueven: no he elegido todo en mi vida, pero si algunas cosas. Tu comentario, como siempre, forma parte de mis entradas y las complementa. Me gusta que se arriesguen opiniones -más que el que me halaguen-.
Gracias por seguir el blog de Acacio: te gustará o al menos te interesará -creo-.Es un amigo, y yo se lo estoy haciendo. El lee los comentarios pero de momento soy yo, con su permiso, quien hace las entradas y usurpa su personalidad para contestarlos, agradecer seguimientos, etc. -espero que pronto pueda hacerlo él. Un abrazo.

Isabel Martínez dijo...

Impresionante, Mateo. No entiendo mucho de arte, pero algo de hombres y te digo que tu humanidad me ha desbordado, que te tocado con mis manos y te he visto con mis ojos. Aún más, que me hermanado contigo (nací en 1958) y comparto gran parte de las opiniones que expresas.
Eres sabio, pero eres muy, pero que muy humano. Un auténtico placer conocerte.
Un grandísimo abrazo emocionado.

mateosantamarta dijo...

Gracias, Isabel. Eres muy amable y desde luego me sobreestimas. Te aseguro que no soy sabio, aunque intento no ser necio, y mis errores son infinitos. En cualquier caso espero que sean los míos y no secundar los de otros. Entender de Arte? Quién entiende? Basta como con las olas, verlo con atención. Un gran abrazo, amiga.

Elena Conchello dijo...

Querido Mateo, una vida hecha de muchos destinos y muchos hombres por los que seguir construyendo caminos, un abrazo.

Me gustó mucho la descripción de ese encuentro de enamorados, que son la creación y el creador antes de ser la pasión creada.

Elena Conchello dijo...

Querido Mateo, una vida hecha de muchos destinos y muchos hombres por los que seguir construyendo caminos, un abrazo.

Me gustó mucho la descripción de ese encuentro de enamorados, que son la creación y el creador antes de ser la pasión creada.

mateosantamarta dijo...

Gracias, Elena, me alegra verte aquí. Quizá adornado con un poco de literatura, pero es un poco así -tú lo sabes pues con la poesía es igual- Estuve leyendo ayer tus nuevas entradas que volveré a leer para decir algo de verdad. No conseguí poner tu nuevo blog en la lista que tengo a la derecha...lo volveré a intentar. Un abrazo.

Inés González dijo...

Amigo Mateo, amigo del alma, acabo de leer tu largo texto, en parte compartido, hablado y transitado, pero al margen de conocer retazos de tu historia al leerla cobra otra dimensión, el peso de la palabra como de la obra de arte, me lleva a una cercanía aún más compartida.
Me has emocionado, me has emocionado muchísimo, por esa valentía, por esa humanidad, por ese amor a la vida y a vos mismo.
Cada artista tiene sus propios mecanismos en la pulsión creativa y comparto con las personas que te dejaron comentarios, ese acto amoroso es fascinante, habla de entrega y comunión con el arte.
Te felicito desde el fondo.
Un abrazo inmenso bajo un cielo de estrellas.
Inés

Ursula dijo...

mateo...

dentro de ese saco de instantes que llamamos vida... hay tantas y tantas tristezas... dolores... pérdidas... injusticias... que cada uno trata de verter todo lo que queda en el alma... en distintas expresiones artísticas o creativas... tu mundo interior tan rico en experiencias renace y se muestra en tus obras... a las que también les agregas con mucha fuerza... "la esperanza"
me alegra mucho conocer un poco más de tu vida... de lo que ya conozco a traves de tus obras... ellas me llevaron a estimarte amigo querido!!!
te dejo un gran abrazo!!!

hermosos días!!!

beso!!!

mateosantamarta dijo...

Nada de lo que me ha sucedido en la vida ha sido infructuoso, todo ello era necesario para que yo fuese consciente, amiga Ursula, lo bueno y lo aparentemente malo nos conforman. La esperanza es algo más que eso, nos fué prometida la Vida. La eternidad está siempre ahí, al alcance del alma. Un gran abrazo y que la primavera te sea propicia

mateosantamarta dijo...

Querida Inés, un duende ha hecho que otra vez tu comentario haya tardado en reflejarse y comenzaba a desesperar de ello y a pensar en publicarlo como entrada ya que esta vez si que estaba en mi correo, pero ahí está -por fin-.
Hemos compartido muchas charlas, muchos momentos creativos y en nuestro pasado hay cosas que nos han hecho fuertes Y NOS HERMANAN. También a mí me conmueven tus entradas hasta hacer que los ojos me brillen -ya sabes que los hombres no lloran (YO ME RESERVÉ UN PEDACITO DE COSTILLA PARA ESTOS CASOS)-. La última es un canto a la vida extraordinario. Un abrazo infinito bajo ese campo de estrellas.

Ursula dijo...

Mateo...

acá... en mi país... estoy gozando de un otoño con llovizna y viento... mi mar... está arisco y ruge desde el fondo... sin embargo no puedo permanecer indiferente ante toda esa belleza...
que tu primavera sea feliz!!!
tal vez no supe explicar que en tus obras plasmas esas vivencias... de las que seguramente y con toda razón... te sientes orgulloso de haberlas vivido!!!gracias amigo!!

mateosantamarta dijo...

Amiga Ursula: EN ESTE TEXTO CUENTO COSAS REALES SOBRE MI VIDA Y TABAJOS. En mi obra está lo vivído, lo soñado, lo pensado, lo deseado, lo perdido, lo inventado...
Me ha dado envidia lo de tu mar: viento, llovizna y una mar fuerte... Goza de él por mí y...¡¡¡claro!!!! Feliz Otoño, amiga. UN VERDADERO PLACER VOLVER A ENCONTRARTE AQUÍ.

Carmela dijo...

Vislumbro un diálogo con el arte.
Creo que en toda creación , tratar de convertir en sueño la realidad o intentar reformarla ...no importa demasiado.
Lo relevante es que que queda impregnado un destello personal que hace que la obra sea diferente.
Y cada matiz , permite plasmar algún perfil que caracteriza al artista.
Humildemente pienso que en éso se basa el don de la creactividad.